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4/6/11

PORQUÉ ES IMPORTANTE LA FORMULACIÓN DEL PROBLEMA DE INVESTIGACIÓN?

Una vez hecha la descripción de las circunstanciasen las cuales aparece la dificultad que da origen al problema, viene la elaboración o formulación del mismo, cuya primera etapa consiste en reducirlo a términos concretos y explícitos. En esta fase la definición es el paso más importante y debe realizarse sobre cada uno de los elementos que se han identificado en el problema. La definición consiste en la declaración en forma clara y precisa de los diversos elementos del problema, así que queden bien precisados al igual que sus relaciones mutuas. La formulación presenta el objetivo fundamental del estudio en sus dimensiones exactas, mediante una exposición formalmente explícita, indicando por medio de ella qué información debe obtener el investigador para resolver el problema. 
Es preciso tener en cuenta que esta información surge de un análisis previo del problema que contiene los siguientes elementos: variables o aspectos principales que intervienen, relaciones entre dichos aspectos y argumentos (o teorías) que justifican esas relaciones. 
El enunciado por medio del cual se plantea inicialmente un problema, puede expresarse de dos maneras: una pregunta, o una exposición o descripción. La forma interrogativa es más simple y directa que la forma descriptiva y se considera muy indicada cuando el problema no requiere de un amplio y complejo enunciado. 
La formulación de un problema asume generalmente la forma de una pregunta, de algún interrogante básico cuya respuesta solo se podrá obtener después de realizada la investigación. Determinar con claridad y exactitud tales interrogantes es esencial y difícilmente puede exagerarse la importancia de esta tarea, ya que las preguntas no pueden ser de cualquier clase. Si la pregunta es oscura, imprecisa o poco congruente resultará imposible encontrarle una solución que sea más clara o menos confusa que ella misma. No en vano se dice que formular correctamente un problema es alcanzar ya la mitad de su respuesta. 
Los problemas de investigación deben plantearse y formularse sobre un trasfondo; deben partir de datos comprobados y deben poder incluirse en un sistema de problemas, para lo cual es forzoso que en su formulación no haya contradicción lógica. 

En todo esto, no hay que desestimar que los datos se obtienen a la luz de alguna teoría y con la esperanza de concebir hipótesis. Si la exposición del problema no sugiere hipótesis, el investigador no ha formulado adecuadamente el problema para la investigación. 

Por otra parte, al formular el problema se hace su presentación oracional, lo cual constituye una síntesis del mismo. Para que la formulación sea correcta se debe presentar el problema de tal manera que su verificación empírica (su existencia real) sea posible. 
Una formulación de esta clase: "Se busca evaluar en un nivel general, o en una primera aproximación, si la contaminación del río Bogotá tiene relación con las actividades industriales en las áreas aledañas a la ciudad", es incorrecta, dada su vaguedad, ya que contiene términos de significación imprecisa, connotaciones que el habla ordinaria puede otorgarles y además no reviste utilidad por carecer de referentes empíricos que permitan verificar una situación concreta, real, que singularice una necesidad por resolver. 

Un enfoque más concreto de la situación o problema por estudiar podría presentarse así: "Factores de contaminación industrial del río X en un sector aledaño a la planta de curtiembres de la empresa Y". Otro ejemplo de formulación de un problema bien estructurado sería: "Cuál es la relación entre la dieta del arroz descascarado y la incidencia del beriberi en una población X?" 
Otro ejemplo de formulación descriptiva bastante útil: "El propósito de esta investigación es conocer el grado de adaptación a la hospitalización de niños que reciben instrucciones previas acerca del dolor, en comparación con aquellos no las reciben". 
Todas las anteriores constituyen formas concretas - aunque no las únicas- de formular problemas de investigación. Hay que evitar lo que ocurre con frecuencia al investigador principiante, cuya formulación de los problemas no es clara y el dominio
de la realidad a que se refiere está expresado de tal manera que no le permite especificar las observaciones que debe realizar. De lo anterior se desprende que, al enunciar un problema, se debe también ofrecer definiciones adecuadas de los conceptos que se están utilizando. Deben evitarse objetivos muy generales y, en el caso de enunciar varios (los objetivos específicos), deben estar estrechamente relacionados entre sí y con el objetivo general básico. 

Formulación del problema central y los problemas conexos a la investigación Durante el proceso de planteamientos preliminares, el problema del conocimiento se ha ido desplegando en un conjunto amplio y crecientemente preciso de interrogantes: la culminación de esa exploración consiste precisamente en la formulación científica del problema. 
Por una parte, formulación científica es aquella que ha sido examinada en la perspectiva de su potencia heurística; es decir, aquella que orienta de una manera más productiva la dirección de la búsqueda.
Por otra parte, formulación científica es aquella cuyas interrogaciones explicitan todos sus elementos relevantes y las condiciones en que podrán ser solucionadas. 
Examinemos un ejemplo de formulación de un problema sobre la capacidad del niño pequeño para comunicarse: 
El cambio en el entorno social del niño al momento de nacer un hermano, es profundo: las relaciones con sus padres se alterande un modo radical, y se encuentran frente a alguien que no sólo es un rival por el cariño y atención de aquellos,
sino que, a diferencia de los adultos que conocen, no está preparado sensiblemente para entender y responder a él. ¿Cómo se puede relacionar con alguien que es de veras humano, pero en ningún sentido sofisticado desde el punto de vista cultural, alguien que expresa angustia, satisfacción, excitación, y que, sin embargo, se comunica de forma tan distinta a la del adulto?. ¿Cómo responde el niño pequeño a un cambio que implica una reorientación importante de su comprensión del modo de ser de las otras personas y de las razones de su comportamiento? (Judy Dunn y Carol Kendrick 1986). 
El texto es suficientemente elocuente respecto de la habilidad de las investigadoras para explicitar las relaciones que vinculan su problema con otras cuestiones implícitas. 
Tesis central de esta formulación es: " si no sabemos cómo se comunica un niño con una persona que tiene menos recursos que él, no conocemos entonces la amplitud real de sus habilidades comunicativas" . El poder heurístico del problema formulado, consiste en que las investigadoras logran aislar, entre los múltiples contextos de interlocución que puede tener un niño pequeño, aquel que mejor permite poner de relieve la competencia del niño. Ese contexto es el que se produce cuando el niño interacciona con un niño a un menor. 
En esencia, el problema queda rigurosamente formulado cuando se explicitan las relaciones específicas en las que él se torna más potente para producir la respuesta: la capacidad del niño para comprender y relacionarse como el ser humano con otro ser humano sin seguir fundamentalmente índices culturales. 
Esta capacidad de aislar el mejor contexto para interrogar allí al objeto de estudio no puede ser pautado metódicamente; por tanto es de gran utilidad poner por escrito todas las formas posibles de interrogación que expresen las maneras como se ha llegado a comprender el problema con los restantes elementos del contexto en que aquel aparece. El examen de los interrogantes logrados podrá permitir una evaluación de las mejores aproximaciones a una buena formulación. Posteriormente, se puede proceder a reagrupar y resumir dichos interrogantes alcanzando unas pocas fórmulas que expresen de manera depurada el sentido del problema científico planteado. Manera más potente de interrogar al objeto. 
El problema queda formulado cuando se logra expresar mediante fórmulas que exponen en detalle cuáles son los hechos, nexos o procesos que siguen siendo aún desconocidos o contradictorios o paradójicos en un cierto campo de objetos. 
Importancia de la pregunta en la formulación de un problema de investigación. 
La mayoría de las veces las investigaciones se inician con preguntas, pero lo difícil es hacer buenas preguntas de investigación. Las buenas preguntas deben tener dos características:
que se puedan contestar y que aporten algo nuevo con su respuesta. 
Cualquiera que sea la naturaleza de un problema puede distinguirse en él, entre otros aspectos, el acto de preguntar como aspecto puramente psicológico y la expresión del problema mediante un conjunto de sentencias interrogativas como aspecto lingüístico. 
Partiendo del supuesto de que un problema es una interrogante, o sea un "hacer preguntas" sobre muchos aspectos que se desea conocer, los investigadores y los científicos acostumbran a reducir las formas y los procedimientos para formular y resolver un problema al arte de preguntar y responder preguntas. Algunos llegan a confundir el problema con la pregunta, olvidando que el primero es el objeto de la investigación y la pregunta uno de los medios para
alcanzar estos fines que nos proponemos. De ahí surge la idea de que todo problema debe ser inevitablemente una pregunta y debe reducirse a ella, aunque se olvida que en la práctica el problema no siempre es una pregunta. 
En cada problema existen numerosos interrogantes explícitos e implícitos, además de numerosos antecedentes e información que sirve para condicionar y orientar el curso de un estudio y como consecuencia, la solución del problema. Así pues, el carácter interrogativo y el acto de preguntar es de enorme utilidad en el momento en que se enuncia o se propone una alternativa de problema. 
Como se indicó antes (lógica de problemas) un problema se genera en una función proposicional a la que se le aplica el operador "?" una o más veces, y no hay que olvidar que no se pueden lograr respuestas determinadas si no se formulan preguntas también determinadas. Ha de tenerse en cuenta la invalidez de los problemas de decisión, es decir, aquellos cuya solución es un simple "SI" o un simple "NO"; este tipo de problemas son
casos especiales de problemas sobre individuos o circunstancias; por ejemplo: "Es P verdadero?" cuya solución exacta requeriría infinito número de pasos y es, por tanto, inalcanzable.
Un problema puede estar bien formulado pero tener un fondo vagamente indicado, o tenerlo defectuoso como en el ejemplo de la pregunta que se acaba de citar, ya que puede obviamente ser falso en un sistema y verdadero en otro. 
El solo plantear presupone nuestra propia existencia y el preguntar acerca de las cosas presupone, por lo menos, la posibilidad de que existan y la posibilidad de que las conozcamos en alguna medida. Como no hay pregunta sin un trasfondo y como éste puede constar de falsedad o de ideas debatibles, la aceptación ingenua de una pregunta sin examinar su trasfondo no tiene más valor que la aceptación ingenua de una respuesta sin examinar su fundamento. 
La concepción defectuosa de una pregunta (pensar una pregunta con un trasfondo errado o indeterminado) puede lanzar la investigación por una vía estéril. La pregunta origina la investigación, y, por tanto, ninguna investigación puede partir de la nada; la pregunta fija derroteros para iniciar la búsqueda bibliográfica, ayuda a escoger sistemas (técnicas) para toma de datos y dice cuáles hay que tomar (pertinencia y relevancia) dado el alcance de la investigación, o sus límites. Con respecto a esto último, lo más frecuente es encontrarse en alguno de estos dos casos: 
a) se tienen muy pocos datos, lo cual exige complementar la información o buscar una solución
aproximada, y  
b) se tienen demasiados datos a la luz de la nuevas hipótesis o teorías. 
Las Preguntas de Respuestas "Si" - "No" 
¿Por qué no es útil en investigación formular un problema mediante el uso de preguntas cuyas respuestas son de la forma "SÍ", "NO". Simplemente, las ciencias –especialmente las ciencias fácticas, que tratan con experiencia- tratan con problemas e hipótesis que deben ubicarse en el terreno de lo resoluble, de lo material. Es decir, los problemas deben ser resolubles y las hipótesis comprobables.
Y, un problema es resoluble si y solo si, es posible proponer una hipótesis comprobable como una tentativa de solución al mismo; algo comprobable debe permitir llegar a obtener datos empíricos sobre la base de una práctica; esos datos soportarán la comprobación empírica de los conocimientos, que es la esencia de las ciencias empíricas. 
Un problema es resoluble si se pueden plantear razones empíricas, es decir, basadas en "experiencias fácticas", que un simpleSI/NO, no pueden suministrar. Responder un interrogante con un "SÍ", o con un "NO", significa incorporar a la solución valores absolutos , con lo cual se resta al conocimiento su carácter dinámico y se le asigna, a cambio, uno radical, estático,que lo coloca fuera de toda posibilidad de comprobación.
La tendencia moderna es pues a responder a la solución de un problema con valores de probabilidad, lo que a su vez da al investigador pautas para elaborar hipótesis en forma de proposiciones comprobables, que indican o plantean una afirmación (o una negación), también comprobable, de una relación potencial entre dos o más variables. 
En el marco de todas estas consideraciones, vale la pena recordarcon mucha precisión que una hipótesis es "una proposición que relaciona conceptos empíricamente observables, o que pueden ser reducidos a referentes empíricos, es decir, enunciados fácticos generales, susceptibles de ser verificados". 
Las proposiciones de la clase "SÍ", "NO", como respuestas (hipotéticas) a los interrogantes  generados por un problema, no son susceptibles de verificación empírica dado que no ofrecen ningún contenido fáctico, es decir, no refieren a elementos (o hechos) del problema que son medibles y observables. 
Ese tipo de respuestas no establece la posibilidad de relaciones causa-efecto, o antecedente-consecuente, ni descripciones que en sus enunciados plantean supuestos que detallen el fenómeno en su existencia, estructura, función o relaciones. 
En fin, en esta clase de respuestas (sí, no) parecen interesar más las condiciones del sujeto que las formula (su psiquis, o estado de ánimo hacia el problema), que la reconstrucción lógica en su pensamiento del desarrollo del trabajo. 
Preguntas del por qué y el cómo 
Las preguntas que nos hacemos están muchas veces determinadas por nuestros intereses y condicionadas por los conocimientos que ya poseemos. De estos dos factores depende también la clase de respuesta que habremos de obtener y juzgar satisfactoria. El  individuo pensante formula su pregunta desde un punto de vista dado, determinado por el contexto de su propia experiencia que incluye aquellas creencias sostenidas amplia y firmemente por la sociedad. 
Ciertos hábitos de pensamiento, ciertas preferencias personales, ciertas actitudes emocionales, combinados con el que el pensante realmente sabe, determinan que éste se pregunte: "¿por qué esto ocurre así?" y también que acepte la respuesta: "porque tal o cual cosa". Puesto que la ciencia es un intento de descubrir el orden de los acontecimientos naturales o de atribuirles un orden al cual son susceptibles, cualquier sistema que logre ordenar los hechos puede parecer aceptable; pero su aceptabilidad dependerá del clima de opinión. El pensador medieval tenía su propia manera de ordenar su universo; su tipo de orden era intencional; concebía que los sucesos naturales tenían lugar de acuerdo con los decretos de Dios, de tal suerte que todo lo que acontecía guardaba una relación
esencial con el destino divinamente ordenado del hombre. 
La naturaleza, así considerada, era a un mismo tiempo ordenado e inteligible en términos de un propósito. Desdeeste punto de vista, a la pregunta "¿por qué?", la respuesta correcta sería: "porque el resultado es valioso”.  El recurrir al valor es final; señala la terminación del propósito. 
En el comienzo del período científico, el énfasis se pone en la diferencia entre ¿ por qué ? y ¿ cómo ?Se insiste en que la segunda pregunta es la única adecuada acerca de los acontecimientos en la naturaleza. Esta es la actitud científica reciente. La pregunta "¿por qué?", es decir, "¿para qué propósito?", es la pregunta adecuada cuando nos interesan la agencia personal, divina o humana, y la operación de los motivos. 
Cuando preguntamos "¿cómo?", no hay referencia a un propósito; por lo tanto, el valor es no pertinente. Podría suponerse que las preguntas de que se trata son tan diferentes que nunca se confundirían la una con la otra, así que la primera (¿por qué?) siempre estaría confinado a las acciones y la segunda (¿cómo?) al acontecer de los sucesos naturales. Pero no siempre es fácil mantener la distinción entre estas preguntas, confinando cada una a su propia esfera, y en la ciencia conviene resolver estos dos en el simple interrogante de ¿cómo ocurre esto o aquello? 

1 comentario:

  1. Esta infornaciòn es muy muy explicita aunque muy extensa para quien como yo es principiante en realizar una tesis. Gracias por este valioso aporte

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